Gómez, M., et al., Resilience, emotional intelligence, and occupational performance in family members who are the caretakers of patients with dementia in Spain: a cross-sectional, analytical, and descriptive study. Journal of Clinical Medicine, 2021, vol. 10, n. 18, 2021, 18 p.
Webgunea
Gako-hitz
Personas mayores, Demencia, Cuidador informal, Emociones, Trastornos asociados, Efectos no deseados, Factores psicológicos, Factor de riesgo, Evaluación
Laburpena
Este estudio analiza la relación entre resiliencia, inteligencia emocional y desempeño ocupacional en 144 cuidadores familiares principales de personas con demencia pertenecientes a 13 asociaciones de Extremadura (España). Se evaluaron variables sociodemográficas, psicosociales y clínicas, así como las escalas Connor–Davidson de Resiliencia (CD-RISC-25) y TMMS-24 de Inteligencia Emocional, junto con la percepción del tiempo dedicado a autocuidado, productividad y ocio. La muestra estuvo compuesta mayoritariamente por mujeres mayores de 40 años, cuidadoras de pacientes con Alzhéimer en fase moderada (61,1%). Los cuidadores mostraron niveles moderadamente bajos de resiliencia (media 64,0 ± 14,5) y moderados-altos de inteligencia emocional (media 78,5 ± 14,8); solo el 32,6% estaban satisfechos con su tiempo de ocio, aunque el 61% lo estaban con su autocuidado. Se hallaron correlaciones positivas entre la resiliencia y el tiempo dedicado al autocuidado y ocio, especialmente en la fase moderada de la demencia, mientras que en la fase severa la resiliencia se asoció con mayor productividad. De igual modo, una mayor inteligencia emocional se relacionó con más tiempo de autocuidado y, en fases avanzadas, con mayor dedicación al ocio, siendo la subescala de “reparación emocional” la más vinculada a un mejor desempeño. Los autores concluyen que los cuidadores con más resiliencia e inteligencia emocional gestionan mejor su equilibrio ocupacional, dedican más tiempo a su bienestar y afrontan de manera más adaptativa el estrés del cuidado, destacando la necesidad de programas de intervención formativos en estas competencias para prevenir sobrecarga, depresión y deterioro funcional. Además, el estudio resalta cómo el avance de la enfermedad del paciente modifica el impacto de estos factores, de modo que en fases iniciales predomina la carga emocional, mientras que en fases severas emerge una cierta “liberación” que permite al cuidador reanudar actividades personales y restablecer su bienestar psicológico y social.
ZERRENDARA ITZULI