Goodman, M., et al., Non-forced care policy as a harm reduction approach to violence in residential care. International Journal of Care and Caring, 2025, vol. 9, n. 4, 2025, p. 810-816.
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Personas mayores, Envejecimiento, Demencia, Deterioro cognitivo, Residencias, Violencia, Mortalidad, Derechos humanos, Calidad de la atención, Datos estadísticos, Estudio cualitativo, Australia
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Las personas que viven con demencia sufren niveles más altos de abuso que quienes no la padecen, y la evidencia disponible relaciona estas experiencias con peores resultados de salud, incluidas mayores tasas de mortalidad. También señala que las personas cuidadoras afrontan tasas preocupantes de violencia, con consecuencias como lesiones físicas y altos niveles de estrés.
Asimismo, se argumenta que las políticas orientadas a prevenir la violencia pueden resultar contradictorias, al situar en ocasiones a los trabajadores como principales responsables de gestionar el riesgo, mientras se presenta a las personas residentes como sujetos que deben ser protegidos o “mejor gestionados”. En esta línea, se subraya que la investigación ha mostrado cómo los cuidados y la violencia pueden solaparse, especialmente cuando se recurre a la fuerza o a prácticas coercitivas.
Finalmente, se indica que, más allá de los casos de abuso y negligencia más visibles en los medios, existe un menor reconocimiento público de la violencia que puede integrarse en prácticas cotidianas normalizadas dentro de los centros de cuidados de larga duración. Se menciona que investigaciones en Australia han calificado como vulneraciones claras de derechos humanos acciones como las restricciones químicas, el confinamiento y los tratamientos forzados, en relación con estándares internacionales de derechos, como la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad y los Principios de Van Boven.
ZERRENDARA ITZULI