Brodie, A., et al., Exploring Oral Care in Long-Term Care Homes: An Institutional Ethnography. Special Care in Dentistry, 2025, vol. 45, n. 3, 2025, 7 p.
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Personas mayores, Envejecimiento, Cuidados de larga duración, Residencias, Higiene, Demencia, Salud mental
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La mala salud bucal en los residentes de centros de atención a largo plazo (CLP) constituye un problema persistente que ha sido ampliamente documentado desde hace décadas.
A pesar de los esfuerzos de la comunidad investigadora por identificar los factores que contribuyen a esta problemática y por desarrollar intervenciones dirigidas a mejorarla, los resultados continúan siendo limitados y el problema sigue vigente en la práctica clínica cotidiana.
Las consecuencias de afecciones bucales como la caries, la sequedad bucal y las fracturas dentales van mucho más allá del ámbito odontológico. Estas condiciones deterioran la capacidad de masticar adecuadamente, lo que a su vez puede derivar en déficits nutricionales significativos.
La denominada “fragilidad bucal” se ha relacionado con una disminución en la calidad de vida relacionada con la salud, una menor ingesta energética y proteica, así como con una menor supervivencia en los residentes de CLP.
Además, la mala salud bucodental se ha identificado como un factor de riesgo relevante para el desarrollo de neumonía por aspiración, una complicación frecuente y grave en personas mayores institucionalizadas.
También se asocia con diversas enfermedades sistémicas que pueden agravar aún más la situación de salud general de esta población.
Otro aspecto importante afectado por la salud bucal deficiente es la socialización durante las comidas.
Las molestias, el dolor o la vergüenza por el estado de la boca pueden llevar al aislamiento o al rechazo de instancias compartidas, lo cual impacta negativamente tanto en el bienestar emocional como en los hábitos alimenticios de las personas mayores que viven en centros de atención a largo plazo.
ZERRENDARA ITZULI