Timmons, S., et al., Cognitive frailty: a useful concept or a source of confusion? Insights from a survey of European geriatricians. BMC Geriatrics, 2025, vol. 25, n. 280, 2025, 7 p.
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Personas mayores, Dependencia, Deterioro cognitivo, Demencia, Delirio, Geriatría, Actitudes personal, Concepto, Datos estadísticos, Europa
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El término "fragilidad cognitiva" fue introducido por primera vez en un estudio realizado en Estados Unidos en 2001, donde se utilizó el dibujo del reloj como herramienta para evaluar la función cognitiva.
Posteriormente, en 2005, Panza y colaboradores retomaron el concepto al analizar la relación entre el deterioro cognitivo leve (DCL) y factores de riesgo vascular, ampliando así su alcance y relevancia clínica.
La definición formal de fragilidad cognitiva fue establecida en 2013 por la Academia Internacional de Nutrición y Envejecimiento (IANA) junto con la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría (IAGG).
Esta definición contempla tres criterios diagnósticos fundamentales: primero, la presencia de fragilidad física, definida según el fenotipo propuesto por Fried; segundo, la existencia de deterioro cognitivo leve, identificado mediante una puntuación de 0,5 en la Escala de Calificación Clínica de la Demencia (CDR); y tercero, la ausencia de diagnóstico de enfermedad de Alzheimer u otras demencias establecidas.
Este concepto resulta relevante para identificar una población en riesgo que aún no ha desarrollado una demencia franca, permitiendo intervenciones tempranas tanto en el ámbito físico como cognitivo.
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