Burgaña, A., et al., Risk factors for COVID-19 morbidity and mortality in institutionalised elderly people. International Journal of Environmental Research and Public Health, 2021, preprint vol. 18, n. 10221, 2021, p. 1-11.
Enlace web
Palabras clave
Personas mayores, Dependencia, Discapacidad, Residencias, Enfermedades infecciosas, Virus, Epidemia, Factor de riesgo, Morbilidad, Mortalidad, Datos epidemiológicos, Cataluña, España
Resumen
Este artículo analiza los factores asociados a la infección y mortalidad por SARS-CoV-2 en personas mayores institucionalizadas durante la primera ola de la pandemia en España. El estudio incluyó 842 residentes de 12 residencias de Sant Cugat del Vallès (Barcelona) entre marzo y mayo de 2020, de los cuales el 74,2 % eran mujeres, con una media de edad de 87 años, y una mortalidad global del 11,1 %. El 44 % dio positivo en PCR, y un tercio presentó síntomas compatibles con COVID-19, siendo el 80,9 % de ellos positivos. Los resultados mostraron que la infección entre los residentes se asoció significativamente con la tasa de contagio del personal de las residencias, lo que sugiere que los trabajadores fueron el principal vector de transmisión, mientras que la mortalidad se relacionó con el sexo masculino y con un mayor grado de dependencia funcional según el índice de Barthel, sin encontrarse asociación con la edad, el tamaño del centro o las comorbilidades. Los residentes más dependientes (moderada, severa o total dependencia) tuvieron un riesgo de fallecer hasta seis veces mayor que los más autónomos. Tampoco se hallaron relaciones entre el uso de medicación crónica (antihipertensivos, psicofármacos, antidiabéticos, etc.) o tratamientos agudos con corticoides y la evolución clínica. El estudio concluye que el riesgo de infección por SARS-CoV-2 en residencias depende en gran medida del control epidemiológico del personal, y que la mortalidad está determinada por la vulnerabilidad física y funcional más que por la edad. Los autores subrayan la necesidad de mejorar la gestión de los recursos humanos, reforzar las medidas de prevención, detección precoz y aislamiento en estos centros, y adaptar los protocolos asistenciales para proteger especialmente a los residentes con mayor dependencia, destacando que la pandemia reveló la fragilidad estructural de los sistemas de cuidados a largo plazo y la urgencia de replantear su modelo de atención ante futuras emergencias sanitarias.
VOLVER AL LISTADO