Klicnik, I., et al., Inactivity is isolation: insights from a sedentary time intervention in assisted living. BMC Geriatrics, 2025, vol. 25, n. 281, 2025, 12 p.
Enlace web
Palabras clave
Personas mayores, Vivienda asistida, Intervención, Programas de promoción, Bienestar, Salud, Movilidad, Ejercicio físico, Actitudes usuarios, Efectos, Relaciones sociales, Participación social, Factor de riesgo, Factor de protección, Evaluación de servicios, Cuestionarios, Canadá
Resumen
A medida que la población mundial envejece, un número creciente de personas mayores de 65 años opta por trasladarse a entornos de vivienda colectiva, los cuales ofrecen distintos niveles de atención y servicios. Entre estas opciones se encuentra la vida asistida, que proporciona apoyo con las actividades de la vida diaria cuando es necesario, aunque cuenta con una presencia limitada de personal médico en el lugar.
La vida asistida se diferencia de los centros de atención a largo plazo, que están orientados a personas con mayores necesidades de salud y disponen de atención especializada de enfermería durante las 24 horas, además de servicios de cuidado personal más amplios.
En Canadá, menos del 2 % de los adultos de entre 65 y 69 años viven en este tipo de residencias, pero el porcentaje asciende a casi el 30 % en el grupo de personas de 85 años o más. Esto equivale a más de un cuarto de millón de personas en el país.
Dado el creciente número de personas mayores de 85 años, se vuelve crucial reflexionar sobre cómo apoyar de forma efectiva a quienes residen en instalaciones de vida asistida. El objetivo debe ser asegurar que puedan seguir participando en actividades y adoptar comportamientos que favorezcan su salud y bienestar, incluso en contextos donde la atención médica directa es limitada.
VOLVER AL LISTADO