Dosil-Diaz, C., et al., Behavioral interventions in long-term care facilities during the COVID-19 pandemic: a case study. Geriatrics, 2022, vol. 7, n. 1, 2022, 8 p.
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Palabras clave
Personas mayores, Demencia, Residencias, Atención individualizada, Intervención, Evaluación de servicios, Resultados, Recomendaciones, España
Resumen
Este artículo describe en profundidad los efectos del confinamiento estricto durante la primera ola de la pandemia en España sobre una residente de 75 años con diagnóstico de demencia mixta y síntomas conductuales y psicológicos, destacando cómo las medidas de sectorización, restricción de visitas y suspensión de actividades grupales incrementaron la agitación, la desinhibición, la agresividad y las conductas repetitivas, exacerbando la vulnerabilidad de personas institucionalizadas con deterioro cognitivo. A través de un enfoque interdisciplinar basado en el modelo de atención personalizada de Cohen-Mansfield, el centro implementó protocolos de apoyo individualizados que incluyeron seguimiento constante de las actividades básicas de la vida diaria, promoción de la higiene y la orientación espaciotemporal mediante pictogramas, uso de tecnologías de comunicación —especialmente videollamadas con familiares— para paliar el aislamiento, y, posteriormente, el traslado de la paciente a una unidad psicogeriátrica con mayores recursos ambientales, humanos y terapéuticos. Los resultados de la evaluación longitudinal mostraron un empeoramiento progresivo del deterioro cognitivo y funcional, aunque también una reducción notable de los síntomas conductuales disruptivos tras estrategias como la administración encubierta de medicación, la reorganización de la ropa para favorecer su identidad y la inclusión en programas de caminatas y actividades ocupacionales. En la discusión, los autores subrayan que la pandemia intensificó la necesidad de enfoques multidisciplinarios, flexibles y centrados en la persona para manejar los síntomas psicológicos y conductuales de la demencia y, que medidas como el uso de TIC y la adaptación del entorno físico pueden mitigar, aunque no eliminar, el deterioro asociado al aislamiento. Concluyen que el caso ilustra tanto los desafíos éticos, clínicos y organizativos de la atención en residencias durante emergencias sanitarias como el valor de intervenciones personalizadas, colaborativas y tecnológicamente asistidas para preservar la autonomía, la seguridad y la dignidad de los mayores institucionalizados.
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