Zhu, J., et al., Addressing dementia in an aging China: policy responses, milestones, and future directions. Public Policy & Aging Report, 2025, vol. 35, n. 3, 2025, p. 93-96.
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Palabras clave
Personas mayores, Demencia, Políticas públicas, Evolución, Recomendaciones, China
Resumen
Este artículo examina de forma exhaustiva la evolución, los logros y los retos de las políticas chinas frente al rápido aumento de la demencia en una población que superará los 380 millones de personas mayores de 65 años para 2050. Con 16,9 millones de personas afectadas en 2021 y una proyección de más de 66 millones para 2050, la demencia representa un desafío sanitario, social y económico de enormes dimensiones. Desde 2011, China ha transitado por cuatro fases de desarrollo normativo: la ausencia de políticas específicas antes de 2011; la introducción del término “demencia senil” y el establecimiento de una meta de detección del 40% entre 2011–2016; la expansión de la atención y la integración sanitaria-social bajo el modelo yī yǎng jié hé (atención médica y asistencial integrada) entre 2016–2024; y, finalmente, el lanzamiento en 2024 del National Action Plan for Addressing Dementia, coordinado por la National Health Commission y quince ministerios, como el primer plan nacional integral para prevención, diagnóstico, tratamiento, rehabilitación y apoyo a cuidadores. Este plan consolidó décadas de avances, incluyendo la meta de un 80% de cribado cognitivo en mayores de 65 años, la creación de redes de atención coordinadas y la profesionalización de servicios institucionales. No obstante, persisten desafíos estructurales: la falta de coordinación interministerial, la confusión terminológica —por el uso intercambiable de términos como “demencia senil”, “deterioro cognitivo” o “Alzheimer”, algunos con connotaciones estigmatizantes—, y una grave escasez de profesionales formados en demencia, en un país donde el 80% de los cuidados recaen sobre las familias. Los autores subrayan que, aunque China ha pasado de un marco inexistente a uno más coherente y ambicioso, aún necesita una política a largo plazo más integrada, colaborativa y humanizada, que elimine el estigma lingüístico, fortalezca la capacitación profesional y asegure la sostenibilidad de los servicios tras 2030, para garantizar una atención de calidad y dignidad a millones de personas que envejecen con demencia.
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